Ducharse a diario es uno de esos hábitos automáticos que nunca cuestionamos. Es un ritual reconfortante, casi sagrado, transmitido desde la infancia. Sin embargo, después de cierta edad, este acto aparentemente sencillo podría no ser tan beneficioso como creemos. Si sientes la piel tirante, con picazón o más frágil después de los 65, el problema podría no deberse únicamente al paso del tiempo, sino a tu rutina de higiene y a la ducha diaria.
Cuando la piel madura ya no funciona como antes

Sin embargo, las duchas frecuentes, especialmente con agua caliente y productos de limpieza convencionales, tienden a eliminar esta película protectora. Como resultado, la piel se vuelve más vulnerable, más sensible y, en ocasiones, incómoda, sobre todo en piernas, brazos y espalda, zonas propensas a la sequedad en la piel madura después de los 65 años .
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