Y ahora… se han ido.
El tipo de legado que nunca se desvanece.
¿Qué convierte a alguien en una leyenda?
No son premios.
No son legados.
No se trata del tamaño de una viuda.
Se trata de la creación.
Esta leyenda tenía un don inmenso.
Tenían una forma de hablar, de actuar, o incluso de expresarse, que te hacía sentir comprendido. Era como si atravesaran la pantalla, el escenario o la página y dijeran: “Te entiendo”.
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