Me llamo Margarita. Tengo 90 años. No tomo pastillas ni por la mañana ni por la noche. No tengo diabetes ni problemas graves de presión arterial. Me levanto sola, preparo mi propio desayuno, camino todos los días, leo sin gafas y recuerdo lo que quiero recordar.
Muchos dicen: "Es suerte". Otros hablan de genética. Pero yo siempre respondo lo mismo: aprendí a cuidar lo que pongo en mi plato. No me dediqué a combatir enfermedades; me dediqué a no darles una oportunidad.
A mi alrededor, veo gente de mi edad que vive con dolor, fatiga constante, sueño interrumpido y una bolsa llena de medicamentos. Y a menudo lo justificamos diciendo: "Es solo la edad". Pero ¿y si no es solo la edad? ¿Y si es el resultado de lo que comimos durante décadas?
La buena noticia es que nunca es tarde. Incluso después de los 60, 70 u 80 años, puedes mejorar tu salud. No con dietas extremas ni restricciones drásticas, sino con alimentos sencillos, naturales y constantes.
Estos son los cinco alimentos que marcaron mi segunda juventud.
1. Aronia o baya negra (chokeberry): pequeña pero poderosa
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.