“Dios mío, mi fuerza”
Observe la intimidad aquí.
David no dice el Dios.
Dice mi Dios.
Esta es una fe personal.
Dios no es distante ni abstracto. Es relacional. Nos da fuerza no solo para vencer a los enemigos, sino también para soportar la espera, el dolor y la incertidumbre.
Cuando estamos exhaustos, abrumados o emocionalmente agotados, Dios no solo observa; nos da la fuerza que no poseemos por nosotros mismos.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.