Él es estable cuando nosotros no lo somos.
Una fortaleza no es sólo un lugar para esconderse: es un lugar de defensa .
Es fuerte.
Es elevado.
Está construido para resistir ataques.
Llamar a Dios fortaleza significa reconocer que:
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El peligro es real
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Los enemigos existen
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La protección es necesaria
La fe no es negación de las dificultades; es confianza en la protección.
Dios no promete una vida sin batallas, pero sí promete refugio en ellas.
“Mi Libertador”
Esta palabra cambia el verso de protección a acción .
Un libertador no sólo te protege del peligro; te rescata de él.
La liberación implica:
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Movimiento
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Intervención
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Libertad
Dios no nos deja atrapados en la desesperación, el pecado, el miedo ni la desesperanza. Él interviene en nuestras circunstancias y crea una salida, a veces dramáticamente, a veces silenciosamente, pero siempre con un propósito.
Puede que la liberación no llegue en nuestro tiempo, pero siempre llega en el de Él.
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