Los tomates son naturalmente ácidos y pueden empeorar los síntomas de acidez estomacal o reflujo ácido, especialmente cuando se comen crudos.
Personas con estómagos sensibles o síndrome del intestino irritable
Los tomates crudos pueden provocar hinchazón, calambres o diarrea en algunas personas con síndrome del intestino irritable.
Personas con problemas renales
Los tomates son relativamente ricos en potasio. Las personas con enfermedad renal o con dietas bajas en potasio deberían consumirlos con moderación.
Personas propensas a tener cálculos renales
Los tomates contienen oxalatos, que pueden contribuir a ciertos tipos de cálculos renales si se consumen en grandes cantidades.
Personas con alergia o intolerancia al tomate
Aunque es poco común, la alergia al tomate puede causar picazón, hinchazón o malestar digestivo.
Personas que toman medicamentos anticoagulantes
Los tomates contienen vitamina K (en pequeñas cantidades), que puede interferir con medicamentos como la warfarina si la ingesta fluctúa mucho.
Personas con síndrome de alergia oral (síndrome polen-alimento)
Algunas personas experimentan picazón en la boca o la garganta al comer tomates crudos, especialmente si son alérgicas al polen de hierba o de abedul.
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